Entrevista a Óscar Díaz ('Los Dispersos') tras ser eliminados de '¡Boom!' y nos cuenta que quiere hacer con el dinero ganado

 


1.546.400€ es el premio que habéis ganado ‘Los Dispersos’ en el programa de Antena 3, ‘Boom’. ¿Qué vas a hacer con tu parte del premio?

Para cuando se pueda, Los Dispersos tenemos pendiente un viaje a Japón. Tirando de necesidades más mundanas, llevo de alquiler desde los 19 años, así que no me importaría destinar el dinero a comprarme un piso. No obstante, con los precios que hay en Madrid seguramente tenga que sumarle algún ahorrillo e incluso pedir una pequeña hipoteca.

Caísteis eliminados del concurso tras un año y medio. ¿Fastidia más irse tras tanto tiempo sin conseguir el bote?

El bote es una entelequia y en absoluto se puede contar con él, con lo que no hay fastidio posible. En seis años de programa con la fórmula de juego actual se ha entregado dos veces, con lo que sabíamos que era un objetivo muy difícil. Ya solo optar a ganarlo suponía un premio, porque jugar la bomba final significaba que habíamos superado un programa más.

¿Cómo ves a ‘Los Rudos’, el equipo que consiguió eliminaros de ‘Boom’?

Lo hicieron muy bien y están demostrando muy buenas maneras. Andaremos atentos a su evolución en el concurso.

¿Cómo es un día de grabación en el concurso?

Bastante intenso, la verdad. Llegamos al plató a las 8 de la mañana para hacernos las pruebas médicas y, una vez terminadas, luego toca preparar la ropa del día, tener una breve reunión, pasar por maquillaje, sonido y charlar un rato con el equipo rival mientras se culminan los preparativos. En cada sesión se graban cuatro programas al día y raro es el día que acabemos antes de las 20:30, así que el factor físico también entra en juego. Por lo general, grabamos dos días seguidos, aunque en alguna ocasión hemos llegado a encadenar tres días de grabación.

Has participado en ‘Pasapalabra’ cuando lo presentaba Silvia Jato y también en ‘Pasapalabra En Familia’. ¿Te ves de vuelta al concurso ahora con Roberto Leal?

Sería un bonito desafío, aunque reconozco que estoy muy lejos del nivel que exhiben los participantes actuales, que llevan preparándose a conciencia muchos años. En la época de Silvia Jato fui con lo puesto, y el formato de Pasapalabra en familia era más amable y accesible. La hornada de concursantes actuales, encabezada por Pablo Díaz, tiene un nivel estratosférico.

¿Cómo surgieron esas ganas de participar en concursos de televisión y cómo te has preparado?

Por pura curiosidad. Supongo que un día estás en casa viendo uno de esos formatos y te preguntas qué tal lo harías en el plató, y eso te lleva a escribir o llamar para presentarte a un casting. En cuanto a la preparación, siempre he ido a los concursos con el bagaje acumulado en mi periplo vital (pedante expresión), pero no he estudiado adrede para ello. Leo mucho y todo tipo de textos (narrativa, ensayo, prensa, revistas de historia o ciencia) y supongo que la retentiva hace el resto, pero no estudio conscientemente.



¿Qué es lo que más vas a echar de menos de ir cada día a las grabaciones de ‘Boom’?

Ver con regularidad a mis compañeros y también al equipo del programa. En estos tiempos de confinamientos y encierros, Boom era una ventana que nos permitía asomarnos a otro mundo, aunque fuera para ir del hotel al plató y viceversa, pero compartir todo ese tiempo con buenos amigos no tiene precio. Por supuesto, competir en el programa también me divertía mucho, y lo echaré de menos, claro.

Ahora que ya no estáis en el programa, ¿cómo definirías el paso de ‘Los Dispersos’ por ‘¡Boom!’?

Muy satisfactorio, en todos los aspectos. Las cifras están ahí para quien quiera entretenerse, pero más allá de los programas superados y el dinero ganado, la experiencia ha sido maravillosa en todos los aspectos, especialmente por haberla compartido con muy buenos amigos. Nos conocimos hace trece años y hemos vivido bastantes batallitas juntos, pero esta ha sido la más intensa con diferencia.

¿Cuál es el truco para aguantar tanto tiempo en el concurso que presenta Juanra Bonet?

Supongo que lo fundamental es la compenetración en todos los aspectos, tanto en el ámbito personal (si vas a convivir tanto tiempo con alguien conviene que los caracteres sean complementarios) y de conocimientos. Además, no viene mal la resistencia física (por la duración de las sesiones), la concentración y el buen humor: hay que tomarse las cosas como vienen, y a lo largo de una participación tan larga te enfrentas a desafíos de todos los colores.

En algún momento, en esos 324 programas, ¿os llegasteis a cansar de participar? ¿Pasó por vuestras cabezas dejar el programa?

Nunca, la verdad.

Muchas gracias, Óscar, un placer.

Gracias a vosotros.